Oswaldo Velásquez Muñoz nació en Bogotá, Colombia, en marzo de 1973. Es el menor de tres hermanos y el único hijo hombre de una familia marcada por una combinación de locura e intelectualidad, dos características que han sido una constante en su vida y que sin duda han determinado gran parte su vocación profesional.
En su adolescencia, una madre con trastorno límite de la personalidad y un padre ausente, con poca capacidad para poner límites, lo llevaron a buscar contención en el alcohol, las drogas y la pandilla del barrio, un grupo de jóvenes que, como él, fueron víctimas de la sociedad colombiana de los años ochenta, regida por la ambición, el clasismo, el dinero fácil y la violencia.
El nacimiento de su primera hija, cuando solo tenía 19 años, motivó su ingreso a grupos de apoyo para el tratamiento de adicciones, donde conoció a su primer maestro, Fernando Cadavid Correa, un adicto en recuperación, ahora reconocido consejero en adicciones y escritor, quien lo acompañó en los inicios de su proceso y le enseñó a estar en la vida, sosteniéndose en sus propios pies.
Tras un breve paso como creativo en la industria publicitaria, una quiebra económica, una separación y el nacimiento de su segunda hija con un nueva pareja de ascendencia española, Oswaldo viaja a Barcelona buscando una oportunidad para rehacer su vida, pero se encuentra con condiciones sociales y laborales que reavivan sus miedos y le hacen imposible sostenerse en este nuevo compromiso.
Después de algunos años desempeñando diferentes trabajos para sobrevivir en España, llega a su vida otra nueva pareja, un nuevo hijo y el inicio de una condición médica que le causa fuertes dolores físicos y le limita terminantemente llevándolo a tomar terapia Gestalt con el médico y terapeuta Ferrán Lugo Monforte.
Y fue a través de la terapia Gestalt que Oswaldo finalmente encontró un espacio para derrumbarse, reconocer su vulnerabilidad y darse cuenta de que huyendo de la locura se había vuelto loco.
Esta experiencia fue tan importante en su vida, que decide formarse como terapeuta Gestalt, mientras, a motu propio, devora toda la literatura sobre conducta humana que cae en sus manos. En esta tiempo, conoce a la Psiquiatra Ercilia Orellana, directora de la Escuela de Psicodanza de Barcelona y al maestro tántrico Xavi Domènech, con quienes sostiene una relación de trabajo y amistad, que le permite conocer, entender y experimentar de primera mano la importancia del trabajo corporal y espiritual en cualquier proceso terapéutico.
En el año 2011 se radica en la isla de Ibiza, donde comienza a ejercer como terapeuta, con un enfoque de su autoría fundamentado principalmente en la Gestalt, el programa de 12 pasos y atisbos de espiritualidad a través del Tantra.
En busca de supervisión para su trabajo, Oswaldo se acerca a Toni Aguilar, director del Espai Gestalt de Barcelona, con quien construye una estrecha relación que le abre la puerta a nuevas técnicas y procesos. De su mano, se sumerge de lleno en el mundo de la terapia transpersonal, alimentándose con experiencias y nuevos conocimientos.
En el año 2014, se inaugura el Espai Gestalt en Ibiza (posterior Cercle Gestalt) y Oswaldo es nombrado director, teniendo bajo su cargo la coordinación de un equipo de terapeutas que rápidamente crece y se consolida como referente en el área de formación y psicoterapia en la isla.
Entre 2014 y 2019 mantiene una relación de pareja con Virginia Almarcha, con quien descubre otra forma de establecer el vínculo afectivo con veracidad y presencia a pesar del dolor, lo que a partir de ese momento será la tierra fértil que le permitirá detenerse, para desarrollarse y finalmente florecer.
Durante la última etapa de su proceso, acompañado terapéuticamente por Albert Rams, logra integrar su propia historia, los conocimientos adquiridos a lo largo de los últimos 28 años y reconocer su potencia, para gestar una hipótesis propia sobre el inconsciente y el narcisismo, que le permiten esbozar una propuesta alrededor de la psicogénesis y el tratamiento de la adicción.
El confinamiento, producto de la pandemia de 2020, combinado con una racha de enfermedad y muerte en su familia, desencadenan en Oswaldo una crisis existencial que deriva con la decisión de dejar la dirección del Cercle Gestalt y del Espai TCI en Ibiza.
Así pues, se embarca en su propio proyecto, llamado Zentrohumano donde desarrolla una propuesta propia, que integra lo cognitivo-conductual, lo psicoanalítico, lo humanista, la terapia psico-corporal y las experiencias extraordinarias, dentro de un enfoque transpersonal, buscando el desarrollo de los más profundos potenciales del ser humano.
